Mientras el mundo se cierra a cal y canto —con deportaciones masivas en Estados Unidos y un pacto migratorio de la UE que entra en junio de 2026—, España se planta en contracorriente: regularizará a medio millón de inmigrantes irregulares que estén aquí antes del 31 de diciembre de 2025, con solicitudes abiertas de abril a junio del año que viene. Es un gesto claro a favor de los derechos humanos y de la economía real, en un continente donde diez países del espacio Schengen mantienen aún controles internos estrictos por "presión migratoria", y donde el resto acelera expulsiones y levanta barreras.
Los únicos nativos verdaderos de Norteamérica son los pueblos originarios que los colonizadores desplazaron; el resto es mestizaje, inmigración y trabajo forzado.
Por eso la ironía duele: los que hoy gritan "go home" en Washington vienen de un país hecho por gente que llegó sin papeles. Y Europa, en vez de aprender la lección, copia el patrón: mano dura, devoluciones exprés y centros de retorno en terceros países. Menos España, que dice "venid, que os arreglamos los papeles".
País por país, las medidas estrella que están marcando el rumbo en 2026:
- **Alemania**: Líder absoluto en deportaciones. Triplicó las devoluciones en 2025 (casi 12.000 solo en el tercer trimestre). Fronteras internas con controles permanentes, y el empujón al Pacto UE para que las expulsiones sean rápidas como un clic.
- **Francia**: Casi 5.000 devoluciones en el mismo periodo. Macron sigue con detenciones masivas, acuerdos bilaterales para retornos y controles Schengen extendidos hasta mediados de año.
- **Italia**: Meloni mantiene los centros de Albania (aunque los tribunales le ponen pegas), pero también promete medio millón de visas de trabajo. Al mismo tiempo, presiona por "return hubs" fuera de la UE y expulsiones sin rodeos.
- **Países Bajos**: Gobierno de derecha dura con Wilders: límites feroces a la reagrupación familiar, requisitos más altos para asilo y devoluciones aceleradas. Controles internos en todas las fronteras.
- **Dinamarca**: Modelo ultra-restrictivo desde hace tiempo. Busca "return hubs" en países terceros, solo cuatro solicitudes de asilo por cada 10.000 habitantes, y ya exporta su fórmula al Pacto europeo.
- **Austria**: La que más insiste en "safe third countries" para procesar asilo fuera. Controles reforzados y presión por hubs externos para los rechazados.
- **Suecia**: Giro radical desde que la derecha tomó el control: más deportaciones, fin de permisos automáticos y fronteras blindadas.
- **Reino Unido** (ya fuera de la UE): Deportaciones masivas planeadas, el famoso "Rwanda-style" (con problemas legales), y la política de "stop the boats" con retornos inmediatos.
Y el Pacto de Migración y Asilo de la UE, que arranca en junio: screening en frontera de 48 horas, listas de "países seguros" para rechazar solicitudes en dos minutos, "return hubs" (probablemente en Marruecos, Túnez o Albania) y deportaciones más eficientes que nunca. Diez países Schengen —Alemania, Francia, Austria, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Bélgica, Polonia, Chequia y Eslovaquia— mantienen controles internos hasta mitad de año porque, según dicen, la presión no baja.
España, mientras tanto, abre la puerta. Medio millón de papeles en juego, ventana hasta junio del 26. Una excepción que chirría en este mapa de cierres, pero que también dice mucho: quizás no todo el mundo tiene que seguir el mismo rumbo.
```